
El cumplimiento del Nivel D garantiza que los pilotos obtengan sus habilitaciones de tipo sin necesidad de horas adicionales en la aeronave real, maximizando el retorno de la inversión en equipos de alto valor.
Una latencia baja previene el mareo por movimiento (cinetosis) y asegura la precisión de la orientación espacial durante maniobras a alta velocidad o entrenamientos complejos de simulación de aterrizaje en portaaviones.
Las actualizaciones continuas de software y el mantenimiento del hardware garantizan la disponibilidad a largo plazo y la alineación con los estándares regulatorios en constante evolución de la FAA y la EASA.
Los protocolos de simulación interactiva distribuida permiten la conectividad multiplataforma para ejercicios tácticos conjuntos entre múltiples tipos de aeronaves y estaciones de tierra.
